Tras deliberar con Israel sobre los planes de Convoy y revisar la maniobra a vela, momento que aprovechamos para dejar caer al mar el pasador del mosquetón de la driza de mayor, que tuvo que ser substituida por un inquietante as de guía, desatracamos sin las incidencias habituales (quicazos, enganchones con los muertos...), cosa que hubiera sido atroz con el trailer de 47,7 pies que llevábamos y el perfecto efecto decorativo de la motora Pinifarina color bronce atracada a estribor.
Un hurra a la tripulación dando patadas y soportando pacientemente las voces imperativas del timonel.
Bahia de Denia, Peñón de Ifac a estribor y rumbo 270. 12 nudos de levante (casi por proa, naturalmente). Izamos las velas e iniciamos un tímido través para ganar barlovento. Israel nos alcanza y nos informa que su bateau-mouche tiene una derrota turística que cumplir y necesita 7 nudos... se arrían las velas y avanzamos a motor, sin demasiados pantocazos, porque la mar está tranquila.
Pese a ello, y sin que lo advirtiéramos, Pablo decide, una vez más, reunirse con su estómago en el camarote. Mejor para él... si no hubiese sucumbido al mareo por el mar lo hubiese hecho por los cantos regionales: se repasó la mandrágora, los 70s, los 60s y parte de los 50s... a voz en grito, yo quedé totálmente afónico (y por lo tanto incapacitado para dirigir la maniobra) y se forjó el leimotiv de la travesía: Rodar y Rodar
...Las fotos de Nacho http://picasaweb.google.com/ignacio.lomas/DeniaIbizaVeleroDe47Pies
... y alguna más http://www.sailinganarchy.com/fringe/2005/images/tensiometro.jpg
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Cervecitas, banderillas, zumo de tomate... sandwiches de atún para los más valientes. Sagrada siesta del almirante. Una vez resucitado, a tres horas de destino, siesta para mí. Rodando por el camarote descubro emocionado que se ha decidido aprovechar el ocaso para navegar a vela. Emocionado aunque no tanto como para acortar mi sueño más de lo necesario.
Arribamos a las 2 de la mañana al punto de reunión, la cala Es Poblet, a poniente de Formentera. Cala abierta, sin boyas y de fondo arenoso cubierto con posidonia, requirió un par de vueltas para elegir el punto de fondeo entre los otros barcos, iluminados por la luna (nueva), la luz de puente (no operativa), las linternas del barco (ausentes) y los frontales de los tripulantes (agotados de batería excepto uno). Una vez elegido fue el motor eléctrico del molinete del ancla lo que no funcionó, requiriéndose para la maniobra el brazo de granito de Don Nuño. Al día siguiente funcionaba perfectamente. Inconvenientes de usar un barco en su primera travesía estival.
Tras el esfuerzo, la cena reparadora... la llamada de la naturaleza llevó a Sofi y Cris a los fogones, pero no conseguimos encenderlos. Comprobadas las espitas, llegamos a la conclusión de que estaban agotadas las bombonas de butano... con lo que apetecía comer caliente los guisantitos, las tortillitas o la crema de calabaza... Al día siguiente, tras parar para reponerlo en el puerto de la Sabina, funcionaba perfectamente. Inconvenientes de usar un barco en su primera travesía estival.
Comprobado con el GPS que no garreábamos, vimos las tan esperadas fotos de Javier de hace dos años y nos retiramos a dormir con el suave bamboleo de la corriente de la cala... hasta el próximo capítulo.
lunes, 5 de mayo de 2008
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