Tras la despedida de las aborígenes de desde la playa, pusimos rumbo al ocaso que se dibujaba en el horizonte a las 7 de la tarde para volver al continente... nada lejano, porque desde el momento de la partida divisábamos la silueta del peñón de Ifac y, cuando cayó la noche, las luces de Denia y Altea a proa y el resplandor lejano de Valencia ganando desde la amura el través de estribor.
La travesía fué plácida. Viento escaso de través por estribor rolando a ceñida, insuficiente para transportarnos en un tiempo razonable pero válido para que la vela diera 2-3 nudos sobre el motor u estabilizara el barco. Guardia del Almirante hasta las 12 y mía de 12 a 2:30, tras un magnifico desayuno-cena a base de tortilla y puré.
Aposté a que a esa hora cruzaríamos bocana y perdí porque fue a las 2:35. Amarre de popa perfecto a la segunda.
La travesía había terminado. Ahora quedaba solo el atasco del retorno vacacional.
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miércoles, 7 de mayo de 2008
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2 comentarios:
Fantastico blog. Me ha encantado ver una narración tan detallada y divertida de vuestro periplo. La verdad es que me dais mucha envidia.
¿No hay alguna nueva naumaquia? Yo sé que si se han hecho...
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